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El regreso a una mayor presencia de botones y teclas manuales.
Lo que inicialmente fue una moda furor va, donde el minimalismo y la “limpieza” de superficies que están al alcance del conductor con la mínima presencia de teclas o perillas para accionar las diferentes funciones del automóvil, era tendencia en la mayoría de los fabricantes concentrar “casi todo” desde la pantalla central digital, ahora se replantea esta situación y se genera una dura advertencia en favor de la seguridad.

Lo que recién acabo de mencionarles es una determinación que tomó una entidad independiente de la estructura gubernamental del Viejo Continente. Efectivamente, en el ámbito automotriz hay entidades particulares que van monitoreando y calificando el desempeño de los vehículos que salen a la venta, haciendo hincapié en la “seguridad” de éste y de sus ocupantes, a la hora del desenlace de un accidente. En particular, me estoy refiriendo a la entidad que conocemos con el nombre de euro NCAP. Ustedes se preguntarán cual es el grado de incidencia de este organismo en las decisiones de las diferentes marcas que disputan el mercado automotor. Y no pasa por la “autoridad” por sobre las empresas, sino por la trayectoria y reputación de su trabajo de evaluación de seguridad de las estructuras, sus ocupantes y cómo se comporta en tráfico según los sistemas de seguridad activa y pasiva, como así también con la disponibilidad de las ayudas a la conducción. En líneas generales, más allá de lo que representa en cuanto al diagnóstico del comportamiento de la unidad a ensayar determinando su desempeño en general, su veredicto asigna de menor a mayor, entre 1 a 5 estrellas para representar su fiabilidad ante 1 siniestro inesperado.

Pero resulta muy claro que necesita de un apoyo que haga rever decisiones de las inversiones de las grandes empresas que volcaron sus esfuerzos en esa dirección. Es por ello por lo que, mediante el guiño del Parlamento Europeo, se está elaborando una nueva regulación mediante la cual los fabricantes de autos deberán adecuar sus actuales y nuevos desarrollos “retrocediendo” con lo que se denomina digitalización extrema. Esta determinación se fundamenta en la dependencia excesiva de los conductores de las diferentes interfaces digitales que desarrollan los fabricantes, con menúes digitales con etapas y variedad de sistemas de multimedia. Es decir, para la operación de éstas, obliga a los pilotos a desviar la atención visual de la carretera durante períodos que resultan prolongados dado el desarrollo de la velocidad del vehículo, pudiendo provocar un posible riesgo de accidente.

Planteado el tema en discusión, con ejecución en forma escalonada, aunque con plazos de tiempo acotados, las marcas de autos van a tener que volver al uso de botones o teclas de accionamiento físico con el fin ulterior de incrementar la seguridad al volante. De hecho, el retorno a los mandos físicos va a terminar siendo un “requisito” esencial para que los vehículos en general puedan conservar el mayor número de estrellas de seguridad. Por supuesto que esta determinación va a provocar muchos “contratiempos e inconvenientes” económicos, pero que necesariamente lo van a tener que afrontar. Por esta misma razón, es que al comenzar la nota les manifesté de la “tendencia” de la mayoría de las marcas, pero también es cierto que, desde sus orígenes, nadie podía imaginar que esta situación se convertiría en un gran traspié para aquellos desarrollos donde el minimalismo y la marcada tendencia del empleo de pantallas digitales, se encontraría con un escollo regulatorio de dimensiones no imaginables.

La modernidad y la tecnología son necesarias cuando lo más importante es la seguridad. Sin embargo, la concentración durante una operación digital genera situaciones complejas a la hora de llevarlas a cabo durante la conducción. Por otro lado, y con una mirada menos minimalista, la “mecanización” de la operación con teclas y perillas que automáticamente el conductor manipula “de memoria”, le permite una mayor y mejor atención en la conducción al no apartar la mirada del camino. También se contempló la sistemática queja de usuarios por la falta de precisión de los paneles táctiles. Todo este desarrollo no tiene un argumento a través del cual se quiere penalizar o prohibir el uso de las pantallas digitales, sino que, por el contrario, el diseño minimalista se debe adecuar y adaptar para brindar mayor seguridad en la conducción, aportando operaciones críticas que terminen siendo intuitivas y accesibles mediante el tacto. Se van a exigir algunas funciones básicas con este tipo de accionamiento, como lo son el limpiaparabrisas, la bocina, los indicadores de cambio de dirección, las balizas (luces de emergencia), el sistema de llamada de emergencia (SOS), entre otros. Seguramente que retrotraer las funciones nuevamente con hardware físico, implicará un nuevo rediseño de tableros, un nuevo reajuste en la cadena de suministro de insumos que fueron descartados, y en definitiva se incrementarán algunos costos de fabricación que se habían logrado reducir gracias al desarrollo de esos nuevos softwares implementados.

Para cerrar la nota, quiero significar la importancia de esta novedad ya que, aunque sea inicialmente de aplicación en el Mercado Europeo, esta tendencia seguramente va a repercutir en los autos que son fabricados en los distintos mercados y que masivamente son introducidos en dicho continente, en especial los que son de procedencia China. El tiempo será el verdadero juez de esta nueva situación, donde se debe priorizar la seguridad ante todo, sin abandonar la intención de obtener la mejor calificación de desempeño, lo que seguramente llevará a adecuar nuevas estrategias e inversiones financieras.



