NoticiasPortada
Cambio de estrategia en Toyota.
Si algo nos confunde actualmente a nosotros, los usuarios, es precisamente la velocidad de los acontecimientos a través de los cuales nos apabullan los cambios tecnológicos que se van suscitando en pos de seducirnos e incorporar un ritmo alocado en nuestras vidas, donde lo que sale hoy, en muy poco tiempo ya resulta un poco “viejo”.

Esta carrera tecnológica desenfrenada donde la búsqueda de potenciales compradores somete mucha presión en el mercado global, está llevando a las fábricas a tener algunos problemas que no solo exceden lo logístico, sino que, además la constante necesidad de vender vehículos nuevos con muchísima tecnología que avanza a una velocidad impresionante obliga a desarrollar nuevos modelos en muy poco tiempo. Para tener una idea más concreta de este comentario, las fábricas tradicionales de vehículos necesitaban varios años para la planificación, desarrollo y prueba y puesta a punto, donde en promedio requería de al menos unos 6 años, para presentar nuevas generaciones de los modelos vigentes, permitiéndose realizar una actualización de “mitad de vida” con leves cambios estéticos, pero con actualizaciones de mayor importancia en el ámbito de lo tecnológico.

En esta última década, el mercado se vio impactado con el avasallante ritmo de la industria automotriz china, donde las grandes marcas asiáticas comenzaron a disminuir el tiempo entre generaciones y presentar modelos nuevos requiriendo apenas un par de años. Esto realmente descoloca todo el mercado en sí, ya que los usados sufren muchísima depreciación del valor de reventa, y genera una terrible carrera que termina asustando al futuro comprador, ya que esto influye directamente en el tiempo de espera de la toma de decisión, porque siempre vamos a querer comprar lo último en modernidad y tecnología. Esta consideración que les acabo de comentar es muy importante y determinante a la vez, ya que la influencia es directa en el flujo de información a la que nos someten constantemente, incluyendo a toda la diversidad de locomoción, pasando desde el motor de combustión hasta el totalmente eléctrico, incluyendo todas las alternativas de electrificación que hay en el medio; entonces, nos encontramos con un abanico de opciones que termina siendo muy amplio y cambiante a la vez en un tiempo muy acotado. Por supuesto que la evolución tecnológica es abrumadora y sorprendente, pero debemos tener muy claro que precisamente, esta situación nos lleva en muchos casos a un “stress” tal que puede desembocar en muchas dudas y, en consecuencia, una decisión postergada. Esto acontece si lo miramos desde el punto de vista del usuario. Ahora bien, los fabricantes tradicionales se han tenido que ir adaptando con ritmos inusuales, obligándolos a cambiar estrategias y adaptarlas al ritmo arrollador chino.

Con esta presentación, entro al tema que nos convocó. Y pese a esta realidad que golpea por todos lados, la empresa Toyota a decidido llevar una estrategia propia (como siempre lo hizo) con ritmos que buscan no alterar sus objetivos, y de esta forma extiende los tiempos que emplean en sus desarrollos y así poder disponer de una mayor flexibilidad para adaptar sus recursos y futuros proyectos en función de las necesidades puntuales que demanda el amplio mercado. Es decir que, ante esta realidad, Toyota empezó a adaptar y modificar, alterando sus usos tradicionales a la hora de renovar su portfolio de vehículos de todo tipo. Por supuesto que esta desafiante y muy pensada solución alternativa, busca aumentar en tiempo lo que se denomina “ciclo de vida de cada modelo”. Por consiguiente, debe invertir de forma más eficiente en el diseño y evolución de cada una de sus plataformas de fabricación de cada modelo. El resultado debería ser el siguiente: las actualizaciones o renovaciones estéticas de la carrocería, que por cierto son onerosas, las llevará a cabo con un mayor intervalo de tiempo; sin embargo, el mayor esfuerzo en recursos estará centrado en la evolución técnica mediante una constante actualización de los programas de desarrollo y sus sistemas que están involucrados. Dicho en otras palabras: “menos modificación en chapas y más esfuerzo en software”.

Con este objetivo, la empresa japonesa busca una actualización del producto a menor coste. Si bien el hecho de dilatar los tiempos de vida entre generaciones y el tradicional restyling de cada modelo parece ir contramano del resto, la empresa destaca que ello no va a representar un freno al avance de sus plataformas, sino que va a direccionar el presupuesto técnico a un objetivo sustancial de un mayor rendimiento operativo y funcional a la vez de los componentes que ya están integrados en el vehículo. Otro concepto que adopta la marca es que en un futuro inmediato los vehículos estarán movidos por sus líneas de código, y mediante una constante optimización y actualización del código que controla la práctica de los elementos de un coche, es posible ajustar y adecuar el comportamiento dinámico, la gestión de la energía y en definitiva, ajustar el rendimiento de todos los componentes de conformación mecánica, alcanzando una optimización del conjunto sin tener la necesidad de modificar la infraestructura del auto. Este direccionamiento de interacción con el software sin tanta modificación estructural (chapa, plásticos, etc.), refleja un enfoque apuntando a una mayor extensión de la circulación del vehículo sin cambios estructurales. De esta forma, el vehículo se mantiene vigente tecnológicamente mediante actualizaciones que se harán vía OTA (on the air), y no necesitarán una presentación a talleres para realizar esa tarea: desde casa es más práctico y rápido, sin tiempos muertos.

Como podrán darse cuenta, este giro estratégico para hacer frente a las consideraciones que les mencioné al comienzo de la nota, y que la empresa ya comenzó a implementar en sus fábricas ubicadas en América del Norte, le confieren una mayor flexibilidad en la gestión del producto, menores costes de producción por no implementar modificaciones de tipo estético tan seguido, y por lo tanto el margen financiero que resulta de esta nueva estrategia, le permite apuntar a más desarrollos de nuevas tecnologías de propulsión en todas sus variantes, y hasta incluso alcanzar una mayor eficiencia en las futuras plataformas electrificadas.

Puede sonar un poco disruptivo, pero en estos momentos donde el mercado cuenta con muchos problemas y conflictos de todo tipo, nuevamente Toyota apuesta por mayor sensatez en este mundo automotriz exacerbado tecnológicamente, donde la velocidad de innovación arrastra decisiones financieras que terminan siendo el “talón de Aquiles” de problemas muy serios. Los resultados los veremos más adelante.



