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Toyota presentó la totalmente nueva 4Runner.

Estados Unidos fue el lugar elegido por la marca nipona para presentar en sociedad a la nueva generación de la 4Runner, lugar más que apropiado para este tipo de 4x4 que tiene un caudal de usuarios enorme y aprovecha perfectamente a este tipo de vehículo tan versátil y capaz.

Después de más de 10 años sin cambiar de generación, este producto de Toyota se potencia renovándose totalmente, abarcando todos los ejes en los que se puede desarrollar su esfuerzo por actualizarse y ofrecer una dura batalla contra sus contrincantes naturales: su estética, variantes en su planta motriz y su aporte tecnológico en general, poniendo la vara en un lugar bien alto. Está claro que el resultado es satisfactorio y muy esperado por los amantes de la marca. Esta 4Runner es fruto del desarrollo que partde la conocida y exitosa pickup Tacoma, cuya última generación sirvió de trampolín para adoptar un estilo más moderno, apelando a muchas líneas rectas angulosas, con el ADN del off-road que brota al mirar su estética, transmitiendo sin dudas un efecto de robustez.

Ofrece 3 versiones, de las cuales la más asequible presenta un estilo un poco más entre citadino y rutero, mientras que la TRD y la Trailhunter vienen preparadas para vivir todo el día fuera del asfalto. Por lógica todas vienen con toda la tecnología necesaria para aplicar su destreza, pero las más extremas vienen con suspensión y neumáticos más acordes para demostrar su capacidad.

Más allá de lo estético, la practicidad y modularidad está presente en todos los detalles al entrar en el habitáculo. Por cierto, es muy amplia, adoptando mucho del diseño que encontramos en la Tacoma nueva; por lo tanto, el cambio es total respecto a la generación que ya nos abandona: así como la tendencia actual de las diferentes marcas es ir volcándose a un diseño más minimalista, este estilo es más tridimensional y apela a muchos trazos rectos. El volante es de manufactura nueva, con la distribución de las teclas que operan muchas funciones, y en especial el accionamiento de las funciones del Toyota Safety Sense versión 3.0. Por detrás encontramos un display digital que puede ser de 7 o de 12.3 pulgadas configurable por el conductor. Por encima del volante, el conductor tendrá información a través del headup display. En la parte central del tablero, se ubica la pantalla táctil digital que puede ser de 8 o de 14 pulgadas (los diferentes tamaños varían de acuerdo con las versiones). Dispone de un equipo de audio JBL para hacer más placentera la estadía y disfrutar mejor la travesía. En cuanto a la conectividad, cuenta con la compatibilidad tanto de Android Auto como de Apple CarPlay, pudiendo recargar celulares con un dispositivo inalámbrico o con puertos USB del tipo C. La climatización automática es operada con perillas y teclas. Si bien cuenta con mucha luminosidad ambiental, toda la cabina se complementa con un techo panorámico. Las butacas delanteras tienen regulación eléctrica y calefacción incorporada. Si bien inicialmente se ofrecen versiones con 2 filas de asiento, más adelante contarán con 3 filas, lo que elevará a 7 el número de pasajeros. La consola central cuenta con teclas y perillas para accionar las diferentes funciones de tracción, modos y estilo de conducción. La palanca de cambios se posiciona del lado derecho y su estilo es el convencional. Todo en conjunto expresa robustez y sencillez a la hora de manipular los sistemas, gozando de mucha amplitud por su gran habitabilidad interior, manifestando un compromiso muy alto con respecto a la ergonomía, empleando a la vez materiales que generan un ambiente muy acertado y con buen acabado general. Todo está dispuesto al alcance de lo que necesita el conductor, pero, sobre todo con la posibilidad de modificar configuraciones mediante mandos accionables sin distraer la mirada y sin tener que detener la marcha para efectuar modificaciones en la pantalla digital táctil central: excelente.

Esta máquina de placer del off-road fue concebida en la plataforma TNGA-F, que es la utilizada para la construcción de la Tacoma, la Tundra, la Land Cruiser, y posiblemente la elegida para la próxima generación de Hilux. Su renovado diseño emplea trazos rectos que marcan su carácter, transmitiendo un acertado mensaje de robustez. Muchos son los detalles que a simple vista conforman su imagen de todo terreno, como por ejemplo el uso de unos generosos pasarruedas, un despeje del suelo acorde, voladizos de entrada y salida con un buen ángulo que le permiten acceso y salida en lugares muy accidentados, entre otros. Un detalle que se va replicando en el tiempo, es la presencia de esa ventanilla trasera que va separada del resto de la superficie lateral vidriada, tanto por su forma como por su tamaño más grande.

Respecto a la planta motriz, hay una actualización muy importante, ya que abandona el tradicional motor de 6 cilindros de gasolina por uno de 4 cilindros: en todas las versiones utiliza un 2.4 litros turbo que entrega 282 CV con un torque de 430 Nm acoplado a una caja automática de 8 marchas; pero en las más equipadas, la marca utiliza el conjunto que Toyota desarrolló y denomina i-Force Max, que cuenta con el mismo motor 2.4 Turbo asociado a un motor eléctrico que entrega 48 CV, el cual está alimentado por una batería de tan sólo 1.9 Kwh: en conjunto entregan 330 CV y un descomunal torque de 630 Nm: no creo que le echen en cara la falta al 6 cilindros. Demás está decir, que viene equipada con sistemas de tracción 4×2 y 4×4, con un a caja reductora y con la posibilidad de bloquear el diferencial trasero.

Cerrando la nota, quiero mencionar que si bien hay que esperar un poco para saber fehacientemente de su destreza y promesa de capacidad en general, sin dudas Toyota pone en el mercado un 4×4 moderno que promete continuar escribiendo esa frondosa historia en el marco de los todoterreno, pero ahora más moderno y tecnológico para brindar las satisfacciones y aspiraciones de los amantes del off-road.

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Alberto Mario Kuchen

Apasionado por los autos. Familiarmente vinculado a este maravilloso mundo y al de las carreras de autos: mi padre que corrió en la década de los años 60 con el seudónimo de Sandokán. Como Ingeniero Mecánico Aeronáutico, la tecnología en pos de la seguridad y la mejora continua, siempre llamó mi atención. Mi compromiso con ustedes para compartir e investigar en todo lo que viene.

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