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Pronto vamos a contar con una actualización del Toyota Corolla.
Uno de los aspectos que más presiona a la hora de mantener vigente un producto que es exitoso, es la actualización tecnológica, ya que la competencia obliga a las marcas a ofrecer una actualización lo más acorde con las demandas de los usuarios.

El sedán estrella de Toyota cambió de generación allá por el 2.019, y hasta la fecha sólo ha realizado algunos cambios estéticos que intentaron mantenerlo vigente, conservando las dos opciones mecánicas, con objetivos claros: uno un poco más picante para complacer demandas de ruteros y amantes de las incursiones ágiles, y el otro más citadino apuntando a un rendimiento de combustible que impacta con los números que se pueden alcanzar. Este menú de oferta encaja perfecto para un público que prefiere la estadía y el desenvolvimiento cotidiano sobre un sedán, sopesando la actual creciente demanda de los SUV´s que aumenta constantemente no solo en diversidad de modelos, sino también de propulsiones. Y precisamente para atender la demanda a la que antes me referí, la marca efectuó una actualización tocando detalles exteriores que rejuvenecen, actualizando aspectos tecnológicos, y de esta manera mantener una “imagen” fresca y actual de su estrella ícono en ventas mundial. Para hablar de un cambio generacional, hay que esperar un tiempo más, así que, si la idea es cambiar el auto por unos años, probablemente esta jugada es la más acertada.

Para entender la estrategia de Toyota respecto a este refresh, debemos aceptar que para efectuar los cambios estructurales que marcan un verdadero cambio de fondo, la marca considera que no es tiempo aún, aunque sí lo sea la adopción de un cambio de imagen frontal, más a tono con el ADN de la marca, resaltando ese característico diseño de cabeza de tiburón que lo vemos en los últimos modelos presentados por la marca. Con solo dar un vistazo, podemos resaltar unas nuevas ópticas con el formato de tipo boomerang, unidas por una tira de led luminosa que sin dudas le otorgan una presencia más moderna y tecnológica a la vez, adaptando el diseño del conjunto de la parrilla con un formato más pequeño, pero más integrado en el conjunto frontal. Las líneas en general son más marcadas respecto a las del modelo actual, conformando rasgos más agresivos y modernos. El contorno lateral no presenta modificaciones, y en su zaga observamos la presencia de una delgada línea luminosa de led que une las ópticas traseras, dando un aspecto de mayor anchura y porte. Respecto a las cotas generales, no han variado: largo total de 4.63 metros, ancho de 1.78, 1.43 de alto y una distancia entre ejes de 2.7 metros. Con estos detalles que acabo de enumerar, la marca intenta abandonar esa característica imagen del tipo “conservadora”, afianzando un nuevo estilo más actual.

Respecto a las modificaciones que se aplican al habitáculo, encontramos pantallas digitales tanto para la conducción, como para el infoentretenimiento, gozando de una interfaz mejorada que aplica a una modernidad cada vez más exigente por la alta competencia. La consola central ubicada entre ambas butacas delanteras se modifica presentando una superficie de tipo rectangular, más ancha y con acabado de color negro brillante, ubicada con una ligera pendiente descendente hacia el sector del apoya brazos central. A su vez, cambia el selector de marcha, incorporando uno que ya fue utilizado en la quinta generación de la RAV-4.

Respecto a las opciones motrices, conservan las 2 actuales: un motor gasolinero de 4 cilindros de 2.0 litros, que entrega una potencia de 171 CV hermanado con una caja de transmisión del tipo CVT desarrollada por Toyota, y un motor de 4 cilindros de 1.8 litros de cilindrada de ciclo Atkinson, que mediante la caja eCVT con acople planetario, vincula 2 motores eléctricos: 1 funciona como generador que recarga la pequeña batería eléctrica y como arrancador del motor alternativo, mientras que el segundo cumple la función de propulsor en combinación con el motor alternativo. Este conjunto entrega en forma combinada hasta 122 CV. Al ser un sistema híbrido autorrecargable, no necesita de una recarga exterior para alimentar la batería eléctrica, prescindiendo de esa dependencia. Seguramente, Toyota pudo comprobar en los mercados de Latinoamérica, que los usuarios en general consideran a este tipo de hibridación autorrecargable como una ventaja respecto a las otras alternativas que podemos encontrar en otros modelos ofrecidos por la marca (como lo son los híbridos enchufables que en este modelo no se ofrece), siendo más económico en su adquisición, y también utiliza una tecnología que es menos complicada y a su vez es menos onerosa.

A modo de cierre, me gustaría mencionar que de acuerdo con las fotos que circulan y que podemos apreciar, esta actualización de vida de la generación le asienta muy bien, brindándole un aire de modernidad muy acorde con la tendencia estética que está implementando la marca en todos sus modelos.



