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Así es la versión deportiva del nuevo Ford Mondeo.

Con una estética totalmente nueva y con un enfoque deportivo, la marca del óvalo presenta en China a su nuevo modelo del segmento D, mercado automotor con especial predilección por los modelos sedanes de mayor porte, y que en esta oportunidad se trata del Ford Mondeo ST Line.

A la fecha, un dato concreto es que los vehículos sedanes de gran porte se van discontinuando de sus producciones, dando lugar a los SUV´s del segmento D. Si bien esta tendencia se observa en casi todos los mercados, curiosamente presenta algunas excepciones como lo es en particular en el mercado asiático. Tan es así, que China es sin duda el mercado automotor de mayor demanda de este tipo de vehículos, y en algunas oportunidades, hasta incluso se desarrollan versiones de modelos existentes, cuya longitud máxima supera a la de producción normal de concepción global. Varios son los ejemplos, pero sin ahondar en el tema, quiero mencionar que en algunos casos la letra “L” en la denominación de la versión en cuestión, normalmente hace referencia a este comentario. Regresando a nuestro tema central, la marca norteamericana llevó a cabo la presentación de este renovado sedán grande en su versión deportiva, pero con la particularidad de ofrecer algunos detalles estéticos que le confieren esa imagen particular. Mantiene el motor de 4 cilindros de gasolina EcoBoost de 2.0 litros de cilindrada y 238 CV de potencia, hermanado con una caja automática de 8 velocidades con convertidor de par; pero lo más interesante de esta nueva propuesta pasa por el elevado nivel tecnológico que ofrece en el interior, tanto al conductor como al resto de pasajeros tanto por la habitabilidad como su confort.

En cuanto a lo estético, esta versión deportiva cuenta con una parrilla frontal de forma octogonal con tratamiento específico, muy elaborada y con un buen acabado. Se hace presente un acabado de plásticos en color negro brillante, que contrasta con el color de la carrocería. Le asienta bién ya que ese negro brillante se hace presente en el techo y en los 3 parantes: delantero, central y trasero; en los bajos, en las vaguetas horizontales de las puertas, en el pequeño alerón superior de la tapa del baúl y hasta en la parte interna de las ópticas delanteras; el paragolpes trasero también recibe el color negro en el difusor bajo y en las cavidades “falsas” de las salidas de escape.

Como mencioné antes, la cabina recibe una verdadera evolución en lo tecnológico y en el desarrollo de líneas y ergonometría. Por parte de lo tecnológico, el tablero presenta niveles bién marcados; físicamente está desvinculado de la consola central.  En su desnivel inferior, aloja una enorme pantalla de 43 pulgadas, que abarca casi toda el área frontal, pasando a ser la estrella del interior. Y debido a su tamaño extendido, su formato casi rectangular está divido internamente en 3 secciones bien definidas: tablero de instrumentos por detrás del volante del conductor; al costado comienza la pantalla para las funciones de multimedia y luego la que se encarga de mantener entretenido al pasajero y acompañantes. También es una realidad que cada vez es mayor en números, la presencia de pantallas táctiles que presentan toda la data necesaria para conducir como para entretener. El conductor dispone de un nuevo volante de dirección, acompañando “al ambiente” un nuevo juego de butacas delanteras. Ford había eliminado la tradicional palanca de cambios, optando por la rueda giratoria que es la selectora de marchas (el Rotary Shifter), facilitando una superficie de consola “limpia” de perillas y comandos por una opción de accionamiento digital del tipo áptico. En cuanto a confort, esta versión ofrece un paquete de iluminación ambiental que es de color rojo, resaltando el espíritu deportivo.

Al momento, se cree que esta versión será comercializada casi con exclusividad en el mercado asiático por los fundamentos que mencioné antes, quedando pocas esperanzas de verlo por estos lares. De cualquier manera, siempre es grato estar al tanto de lo que va aconteciendo en esta constante evolución automotriz.

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Alberto Mario Kuchen

Apasionado por los autos. Familiarmente vinculado a este maravilloso mundo y al de las carreras de autos: mi padre que corrió en la década de los años 60 con el seudónimo de Sandokán. Como Ingeniero Mecánico Aeronáutico, la tecnología en pos de la seguridad y la mejora continua, siempre llamó mi atención. Mi compromiso con ustedes para compartir e investigar en todo lo que viene.

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