mientras se circula por terrenos accidentados a velocidades de hasta 170 km/h, por lo que el copiloto asume una gran responsabilidad. “Ahora sólo dedico la mitad de mi energía a la navegación y concentro la otra mitad en el control y el manejo de los sistemas del auto, pero me encanta este nuevo reto”, declara Edouard Boulanger, copiloto de Stéphane Peterhansel.
El recorrido de la siguiente etapa ya no se publica en la víspera, como en el pasado. Los equipos sólo reciben esta información cada mañana, 15 minutos antes de la salida de la etapa. Emil Bergkvist, que comparte cockpit con Mattias Ekström, considera que esto es una ventaja: “Como piloto, vengo de los rallies clásicos al sprint. Pero para mí este es el momento ideal para pasar a los raids como copiloto, porque incluso los que ya tienen experiencia en esta disciplina tendrán que acostumbrarse a estas nuevas reglas”.
Recibir la información del recorrido con poca anticipación, así como el cambio a un formato de libro de ruta digital, plantea grandes desafíos. Para orientarse en el terreno y, al mismo tiempo, mantener la ruta preescrita, los tres copilotos, Emil Bergkvist, Edouard Boulanger y Lucas Cruz, tienen que consultar las pantallas de dos tablets que sustituyen a los anteriores roadbooks de papel, que se manejan con dos mandos a distancia conectados por cables. En el display de la izquierda, el libro de ruta muestra el recorrido. Sólo en caso de fallo de esta tablet la tripulación puede recurrir al roadbook de papel, que inicialmente se suministra sellado; de lo contrario, se enfrentan a una sanción. La tablet situada a la derecha contiene la navegación GPS y valida los waypoints digitales a los que cada participante debe dirigirse. Cuando el auto llega al radio de un waypoint, el conductor también ve las flechas de dirección en la pantalla que tiene a su derecha, debajo del parabrisas.
La mayor diferencia con el sistema de navegación que se utiliza en los autos de serie, en los que el dispositivo ayuda a encontrar los destinos con la mayor precisión posible en el tráfico por carretera, es que la navegación en los rallies cross-country debe seguir siendo un reto deportivo. Junto con la actuación del piloto, determina el éxito y la derrota. Por ello, el organizador sólo refleja en el roadbook direcciones a seguir con la brújula, distancias, pictogramas, indicaciones especiales y advertencias de peligro. Por lo tanto, el sistema de navegación en este tipo de competición es sólo una ayuda limitada para los equipos. Al mismo tiempo sirve al organizador como instrumento de control, ya que permite comprobar si los participantes han respetado la ruta y la velocidad en las zonas de control de velocidad a lo largo de cientos de kilómetros en terreno abierto.
El cockpit se completa con el sistema Iritrack en la consola central, para los primeros auxilios en caso de emergencia. Con esta tecnología, la organización registra la velocidad, la posición actual del vehículo y puede detectar posibles accidentes. En caso de emergencia, el copiloto puede informar directamente si los pasajeros están ilesos, si necesitan asistencia médica o si el equipo de rescate debe ayudar a otro participante que haya sufrido un accidente.
La precisión extrema, la velocidad y la gran cantidad de tareas a realizar caracterizan el trabajo digitalizado en el modernísimo puesto de conducción del Audi RS Q e-tron. Y, sin embargo, incluso en los rallies cross-country, es el factor humano el que determina el éxito deportivo.